A ún no son las ocho y la Rambla ya se llena de curiosos. ¿Podrán conseguir pisos asequibles para sus hijos? ¿O perderán la sombra de los árboles para enriquecer unos cuantos?

De hecho, ¿se interesa el Ayuntamiento de Gavà por la opinión del pueblo? 25 años de democracia y los únicos a quien se escucha son las constructoras.
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