Y quizás sí que somos "un grupet d'amics utòpics, radicals i somiatruites", pero nuestra manifestación gana volumen con cada parada.

Con cada día, en Granollers, en el Penedes y ya hace tiempo en Castelldefels, vemos que los pueblos se levantan contra sus ayuntamientos por temas tan simples como el medio ambiente y que tipo de ciudades tenemos que construir. Ya estamos hasta el cuello con hipotecas y ahora nos quieren quitar los árboles y sus sombras, robandonos la siesta y así trabajar aún más. Pues, ¡no señor, la ciudadanía exige ser consultada!
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